Buena salud visual en nuestra óptica de Bravo Murillo
Las revisiones visuales periódicas, al menos una vez al año, son esenciales para disfrutar de una buena salud visual y ocular.
Las revisiones rutinarias, recomendamos al menos una vez al año, son esenciales no solo para disfrutar de una buena visión sino, sobre todo, como instrumento de prevención. Las personas que se someten a estas revisiones presentan menos problemas ópticos y visuales que las que solo acuden a nuestro centro cuando el daño ya es patente.
Las visitas periódicas al óptico-optometrista son muy recomendables con el fin de detectar a tiempo no solo los problemas visuales refractivos, sino también determinadas alteraciones oculares como el glaucoma, la retinopatía diabética o las cataratas. Una revisión a tiempo ayuda a prevenir los problemas asociados e, incluso, la ceguera evitable.
Al igual que en el resto de las partes del organismo, la prevención es clave para que nuestros ojos sigan funcionando correctamente durante el mayor tiempo posible, y no es exagerado decir que hasta el 50 por ciento de los casos de pérdida visual se pueden prevenir con una detección temprana y el tratamiento adecuado.
Desde oirvisión queremos aprovechar estas recomendaciones para recordar a todas las personas que con una simple evaluación visual vamos a cuidar nuestra salud visual de una forma determinante, especialmente mediante la prevención.
Por medio de un completo examen visual, el óptico-optometrista no sólo es capaz de determinar si padecemos algún defecto refractivo, como la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo, sino que además puede observar indicios de posibles patologías que afectan a nuestra salud ocular, como el glaucoma, las cataratas y enfermedades retinianas como la degeneración macular asociada a la edad (DMAE) o la retinopatía diabética, que pueden provocar en muchos casos una pérdida irreversible de la visión. Desde oirvisión vamos a ser capaces de reconocer las señales e indicios que nos marcan una posible alteración en la vista por lo que podremos actuar a tiempo.
Es especialmente recomendable acudir a nuestro centro óptico a partir de los 50-55 años puesto a que a partir de esta edad es muy común la aparición de alteraciones en la vista como la presbicia. Actuar a tiempo es cuidar nuestra vista.